Final alternativo para "1984", de George Orwell. Por Martina Torrano.
Winston Smith y Julia se encuentran en la misma habitación en la que habían sido capturados, pero esta vez el ambiente era distinto. La Hermandad, ha logrado combatir a los líderes mayores del Partido, infiltrar los datos guardados de la rebelión y dirigir movimientos rebeldes en contra del régimen.
La puerta fue abierta y unas personas disfrazadas logran liberar a Winston. Su cuerpo no se encuentra en las mejores formas, aun así su espíritu de guerra le da fuerzas inexplicables para seguir adelante y salir de ese lugar llamado “Ministerio del Amor”. Al ver la luz del sol en un tiempo sombrío, un clima bastante común, nota pequeños signos de resistencia: grafitis clandestinos con el símbolo de la Hermandad, grupos de personas caminando, lanzando piedras hacia los policías, carteles con frases motivadoras y combate.
A lo lejos se ve a Julia, llamándolo a él por su nombre.
-¡¡Winston!!- Se la ve asustada y cansada, pero esa sonrisa de su rostro no se la quita nadie-¡¡Vamos Winston!! ¡Tenemos que ir a la reunión!-
-¡¿Reunión?!-Estábamos a los gritos por el alboroto que había en las calles.
-¡En el camino te explico, vamos!- agarró mi mano y nos dirigimos a las alcantarillas, donde nos habíamos encontrado por primera vez para hablar. Allí, un grupo de personas estaban en un círculo hablando de un tema, un solo tema, para lograr ganar esta rebelión.
En esta reunión clandestina, formaron planes para seguir con su lucha. Mientras conversaban, aun Winston y Julia no podía creer lo que estaba pasando, creían que las torturas iban a ser su final, donde tenían que seguir las órdenes mal dichas por siempre y cumplir leyes aunque no estén satisfechos con ellas. Pero no, acá están, a unos solos pasos de ser liberados.
La gente que formaba parte de este grupo (La Hermandad), aprovechando el caos interno del Partido, lanza un ataque coordinado en la víspera de una gran celebración de Oceanía. A medida que la propaganda de Big Brother se despliega en las pantallas gigantes, los símbolos de la Hermandad interrumpen las transmisiones, llamando a todos los ciudadanos a levantarse contra la tiranía.
Winston y Julia, junto con un pequeño grupo de resistentes, logran infiltrarse en el Ministerio de la Verdad. En una sala llena de pantallas y equipos de vigilancia, Winston se enfrenta a O'Brien una última vez, dejándolo inconsciente en el suelo. Mirándolo desde abajo, Winston le dice:
--Ojala algún día me entiendas y puedas comprender este ataque- Sin más, se dirige a las pantallas de transmisiones. Con las transmisiones de propaganda detenidas y los símbolos de la Hermandad llenando las pantallas, los ciudadanos de Oceanía comienzan a salir de sus casas, uniéndose a la rebelión. Las fuerzas del Partido, desorganizadas y sorprendidas por la magnitud del levantamiento, comienzan a decaer.
En medio del caos, Winston toma un micrófono y, con la voz temblorosa pero decidida, se dirige a la multitud:
"¡Hemos vivido en la sombra del miedo y la mentira durante demasiado tiempo! Hoy, tomamos nuestro futuro en nuestras manos. Hoy, reclamamos nuestra libertad, nuestra verdad. ¡Que Oceanía sea libre!"
Winston mira a Julia, centrado en esos ojos de satisfacción hacia el pueblo, de alegría por el plan cumplido y saber, que todos vamos a tener paz a partir de hoy. Se acerca hacia ella y logra darle un beso, sin importar lo que dirán, porque es cierto ya no importa nada, lo pero ya acabó.
El grito de la multitud resuena por las calles, creciendo en fuerza y número. La llama de la rebelión, encendida por el sacrificio y el coraje de aquellos dispuestos a desafiar al Partido. Winston y Julia, de pie entre la multitud, sienten por primera vez en mucho tiempo, la calidez de la esperanza.
La lucha está lejos de terminar, pero la semilla de la libertad ha sido plantada, y con ella, la promesa de un nuevo comienzo para Oceanía.
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